miércoles, 1 de agosto de 2012

Parvati


Parvati había salido de la fiesta hacía ya mucho tiempo.

Agobiada porque los chicos no la dejaban en paz y porque no dejaba de pensar en Draco, salió a zancadas de allí, sin prestar atención a los ruegos de los que querían conseguir algo más de ella que un simple baile.

Se dedicó a caminar por el colegio buscando como un lobo a su presa, sin encontrarle, así que pospuso su búsqueda por un tiempo, hasta que volviera a sentir aquella ansiedad que la carcomía a cada momento.

Estaba realmente dolida y rabiosa¿cómo se había atrevido ese enano a dejarla plantada sin más?

Ya estaba acostumbrada a oír sus comentarios, crueles y fríos ; su relación había sido siempre así, a golpe de hirientes palabras, y ni siquiera cuando tomó un cariz algo más íntimo se modeló en lo más mínimo. Y no le importaba. Por lo menos podía estar a su lado, y las demás la envidiaban por ello.

" - Je! Alimañas... - " solía reírse por dentro mientras observaba las caras de fustración y rabia de las que querían lo mismo que ella.

Pero no podía soportar la humillación de que le diera una negativa ante los demás, ni hablar, ella no era un perro al que silbar y menos echar a patadas.

Iba caminando tan absorta que no se dió cuenta de que se había acercado a la enfermería ;para cuando levantó la vista tenía las puertas delante, a medio cerrar.

Iba a dar media vuelta y proseguir con su camino cuando intuyó claramente la voz del pequeño Malfoy.

Se quedó paralizada, intentando escuchar lo que decía y si estaba con alguien ; porque no creía que estuviera tan loco como para hablar consigo mismo.

Se acercó a la puerta para espiar descaradamente, preparada para saltar sobre Draco y montarle un escándalo si con ello lograse algo, pero se quedó de piedra al verle con otra chica.

Y, para colmo, era la asquerosa sangre sucia.

¿Qué demonios estás haciendo con esa rata- susurró iracunda, esperando el momento adecuado para entrar en la sala y pedir explicaciones.

Pero no llegó a tiempo.

Cuando Draco se abalanzó sobre Granger, Parvati golpeó con rabia la puerta, deseando aplastar con igualfuerza la cara de aquellos dos, y Hermione, astuta como siempre, escapó del rubio, que se quedó mirando hacia donde estaba la chica.

Era como si pudiera ver a través de la madera la figura de una encrespada slytherin.

Hermione, sin notar nada, abrió la puerta de un manotazo, dandole un golpe a Parvati, que se llevó las manos a la dolorida nariz, que era lo que más había recibido, mientras miraba como desaparecía aquella asquerosa Gryffindor.

Esperó un poco a que se le pasase el dolor, aguantando las ganas de gritar y quejarse.

Draco dejó de observar y se echó sobre el camastro, respirando hondamente y pensando en Hermione, a la que había estado a punto de conquistar.

Echaba de menos sus labios y su olor, pero no se permitiría el lujo de ir tras ella.

No sabía ni cómo afrontar la situación, se avergonzaba de sí mismo y de todo lo que le había dicho horas antes, pero aún así sentía la necesidad de no tratarla como a las demás ; era distinta a todas ellas.

Pero es que además, era una mujer... lo cual hacía que tambien la deseara,con una pasión que sabíaerainusual ; todo aquello que había hecho anteriormente con algunas chicas que se habíanofrecido no era nada comparado con lo que ahora deseaba.

Su cabeza estaba embotada, llena de dudas y quebraderos, así que cerró los ojos para olvidarse de todo y no pensar, lo que necesitaba ahora era rehacerse para poder ir otra vez de caza.

Intentó como pudo ponerse cómodo, aunque era difícil debido a la excitación que invadía su cuerpo, ojalá ella se hubiera quedado a su lado.

El paso del tiempo y el cansancio hizo que por fín su cuerpo se rindiese a morfeo, mientras Parvati esperaba pacientemente a que su presa estuviese indefensa...


Capítulo 13 El Trono

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